¿Qué síntomas indican que deberías renovar los ordenadores de tu empresa?

16 octubre 2017

3 min read

  ¿Todavía crees que estirar la vida útil de un dispositivo informático genera un ahorro de costes? Nada más lejos de la realidad. Usar computadoras obsoletas y adquirir equipos nuevos cuando los que tienes "no dan más" puede tener un coste superior a la adquisición de equipos nuevos.

¿Qué síntomas indican que deberías renovar los ordenadores de tu empresa? (Desktop)

Un coste extra en mantenimiento y mayores costos de reparación que pueden igualar o superar el precio de los nuevos equipos. Además, hay una relación directa entre la adquisición de dispositivos con alto poder de cómputo y la eficiencia de las operaciones en general.

Un parque informático conformado en su mayoría por equipos obsoletos interfiere en la labor diaria de los empleados y termina redundando en una menor productividad. Ello se explica porque las viejas computadoras suelen ser máquinas de sobremesa superadas por la nueva generación de equipos móviles, cuyo coste total de propiedad es fácilmente amortizable teniendo en cuenta su potencial a todos los niveles. Pero, ¿cuándo se debe sustituir el ordenador personal? Señalamos algunos síntomas que advierten la necesidad de reemplazar el PC.

No puedes instalar el nuevo sistema operativo

En el pasado, las nuevas versiones de los sistemas operativos no eran una gran prioridad para muchos usuarios y empresas, y generalmente los equipos se mantenían con el sistema original. La tendencia de desarrollo ha cambiado por completo. Las actualizaciones del sistema operativo ya no se limitan a los aspectos de seguridad y son más importantes y deseables que nunca. El nuevo Windows 10 es un buen ejemplo. Concebido bajo un programa de desarrollo continuo, ofrece constantes mejoras y novedades. Si tu equipo no lo soporta, es la primera señal que te indicará la necesidad del cambio de equipo.

No puedes ejecutar aplicaciones exigentes

De la misma forma que el sistema operativo, las aplicaciones y juegos cada vez son más potentes y exigen un mayor nivel de hardware. Las aplicaciones de edición de vídeo o fotografía, CAD y otras herramientas profesionales son una muestra, al igual que la ejecución de videojuegos.

El equipo funciona lento

La lentitud en un equipo informático puede ser difícil de definir, pero lo sabrás cuando la sufras. Puedes hacerte una taza de café desde que pulsas el botón de arranque hasta que se muestra el escritorio, la computadora se congela cuando tienes una docena de pestañas abiertas en el navegador web, y puede escribir una frase completa antes de que aparezca una sola palabra en la pantalla. Algunos de estos problemas se pueden aliviar hasta cierto punto con algunas aplicaciones. Sin embargo, utilizar aplicaciones software para aliviar los problemas de hardware, no te van a llevar muy lejos ni es una solución sostenible. 

No puedes conectar dispositivos

Otra muestra clara de envejecimiento llega de la falta de conectividad con periféricos y accesorios nuevos, al no contar con soporte para las últimas tecnologías y estándares, como Wi-Fi ac o 4G-LTEUSB Type C, no poder conectar a un monitor con ultra alta resolución o no tener capacidad para transmitir contenido de forma inalámbrica. El resultado es que tenemos que trabajar con una tonelada de adaptadores y cables, tardar cinco veces más en trasferir un archivo o no aprovechar las ventajas de las últimas versiones de las normas de conexión inalámbrica.

No tenemos capacidad o memoria suficiente

Si la capacidad del disco duro está exprimida al máximo, la capacidad de la memoria RAM es usada generalmente en su totalidad o la utilización de la CPU pasa del 80% casi con cualquier actividad de tu PC, son señales que advierten que el hardware está llegando a su límite y los problemas se acumularán en el futuro.

Demasiado ruido

Al igual que con un motor de automóvil, un ruido nuevo, inesperado o mayor de lo normal es a menudo una mala señal. Si el ruido de los ventiladores se hace cada vez más fuertes puede indicar que la CPU está trabajando más duro de lo que solía o hay problemas de sobrecalentamiento. Un mayor ruido o crujidos extraños en el disco duro, en el arranque del sistema o durante su funcionamiento, es una señal inequívoca de un fallo inminente.

Pasas más tiempo solucionando problemas que usando el PC

Más allá de los puntos anteriores, hay todavía un signo más revelador que advierte la necesidad de reemplazar el PC: cuando la solución de problemas se convierte en una tarea diaria. Errores con aplicaciones, fallos aleatorios en el sistema, desconexión de la Wi-Fi, bloqueos o congelaciones, o la temida pantalla azul de la muerte, pueden acabar con la paciencia de cualquiera y exigir un tiempo precioso para resolverlos.

 

Por todo ello, recuerda que los ordenadores no viven para siempre y antes de que lleguen a su final pueden dar muchos problemas. Estirar su vida útil no ahorra y termina redundando en mayores costes (mantenimiento, reparaciones o productividad) que adquirir un nuevo equipo.